Ir al contenido principal

El método Inductivo de Francis Bacon


Bacon le declaro la guerra a la especulación. En un mundo gobernado por las reflexiones carentes de corroboración en la realidad sensible, en donde la filosofía se encargaba de discutir temas desde la tinta y el papel, y no desde la observación empírica, Bacon, cambio el paradigma que se tenía a la hora de someter a estudios nuestro mundo real. La deducción Aristotélica, la doctrina y el método filosófico predominante en la época, era una vanidad intelectual. Construir un sistema de conocimiento desde arriba hacia abajo, partiendo de principios generales asumidos como verdades absolutas (como los silogismos) para luego aplicarlos a la naturaleza, tenía baches a la hora de observar y corroborar esto en nuestra realidad material, además de encerrar la filosofía en una torre de marfil especulativa, alejada de todo conocimiento concreto y verídico. Bacon se dio cuenta de esto y para ello propuso su famoso método inductivo, el cual consiste en:

-  Observación de hechos particulares.

-  Generalización progresiva (sin saltos apresurados).

-  Verificación experimental.

Esta concepción que tenía Bacon para estudiar la realidad rompió con la soberbia intelectual de su tiempo, rechazó las palabras huecas de los tratados carentes de veracidad y reemplazó el dogma con la evidencia, el argumento con la prueba. Como un alquimista de la razón, transmutó la vana especulación en conocimiento tangible, construyendo no sobre aires de grandeza, así como lo hacían los pensadores de la época, sino sobre la firmeza del dato, del experimento, de la observación cuidadosa. Con este nuevo método, la ciencia y la filosofía se despidieron de las catedrales de pensamiento erigidas sobre la arena movediza de la suposición; Bacon exigía cimientos de roca, erigidos ladrillo a ladrillo por el martillo incansable de la experiencia. De este modo, el empirismo se consolido como una forma más confiable de estudiar lo que nos rodea.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Qué es el amor? ¿Por que seguir existiendo?

Había algo que no sabía explicar con palabras, algo que nacía en lo más profundo de su pecho cada vez que pensaba en esa idea, en esa posibilidad. No era una historia de traición ni de dolor; no esta vez. Era la simple, pero abrumadora, sensación de que el amor, el verdadero amor era un fenómeno que nadie podía controlar. Se preguntaba si el amor era esa revolución interna que lo sacudía cuando veía a alguien especial, esa ansiedad tibia, esa electricidad silenciosa que lo dejaba inquieto durante horas. Sentía que la vida, en su infinita rareza, cobraba sentido en esos instantes. El amor, pensaba, no era algo que se buscara: era algo que te encontraba, como un viento que sopla en el desierto cuando ya no esperas sentir nada. Para él, cuando el amor aparecía, todo se transformaba. El mundo entero quedaba fuera de foco y esa única persona se volvía la luz alrededor de la cual giraba su existencia. No era obsesión, era dedicación; no era vacío, era plenitud. Era esa necesidad de alejarse ...

Sapere aude: el desafío de emancipar el pensamiento en una sociedad encadenada

  “¿Qué es la Ilustración?”, es un ensayo en el que Immanuel Kant, da a conocer la distinción entre la minoría de edad intelectual, en la cual las personas son dependientes de otros por miedo o pereza, y la mayoría de edad , que hace referencia a utilizar el propio entendimiento de manera autónoma, lo cual involucra la emancipación intelectual (el individuo cuestiona lo que la sociedad ha establecido, toma decisiones por sí mismo e incluso asume la responsabilidad de sus propias ideas); este proceso, según Kant, exige valentía, dado que implica poner en tela de juicio las convenciones establecidas en conjunto. De esta manera, a lo largo de este escrito, daré a conocer por qué es necesario “tener valor” para pensar por uno mismo y cómo esta idea sigue siendo relevante en nuestra sociedad actual. Kant nos dice (2007):            ¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí la divisa de la ilustración. ...

Creo que me amaste, o tal vez fue ayer, bueno creo que ya hace tiempo fue que lo hiciste.

Hay personas que sienten distinto. No más, ni menos. Solo distinto. Como si tuvieran el alma sin piel y cada gesto, cada palabra, les tocara directamente el hueso del ser. Él era así. Sentía con una intensidad que asustaba. Amaba con la esperanza ciega de quien cree que el amor, si es verdadero, puede con todo. Y dolía… dolía como si el cuerpo entero le hablara cuando las cosas cambiaban. Un día, el calor se volvió distancia. La dulzura se volvió brevedad. Y los ojos que antes lo buscaban, ahora pasaban de largo. Él lo notó, claro que sí. Primero se culpó: tal vez estoy pidiendo mucho. Luego se quebró: ¿y si ya no me quieren como antes? Empezó a hablar más, no para reclamar, sino para suplicar: escúchame, por favor. solo quiero sentir que importo. solo quiero que me abraces como antes, cuando no tenías que pensarlo dos veces. Pero no fue escuchado. O tal vez lo fue, pero no comprendido. La respuesta era siempre el frío. Un silencio que no gritaba, pero tampoco curaba. Él empezó a pensa...