Ir al contenido principal

Sapere aude: el desafío de emancipar el pensamiento en una sociedad encadenada

 “¿Qué es la Ilustración?”, es un ensayo en el que Immanuel Kant, da a conocer la distinción entre la minoría de edad intelectual, en la cual las personas son dependientes de otros por miedo o pereza, y la mayoría de edad, que hace referencia a utilizar el propio entendimiento de manera autónoma, lo cual involucra la emancipación intelectual (el individuo cuestiona lo que la sociedad ha establecido, toma decisiones por sí mismo e incluso asume la responsabilidad de sus propias ideas); este proceso, según Kant, exige valentía, dado que implica poner en tela de juicio las convenciones establecidas en conjunto. De esta manera, a lo largo de este escrito, daré a conocer por qué es necesario “tener valor” para pensar por uno mismo y cómo esta idea sigue siendo relevante en nuestra sociedad actual.

Kant nos dice (2007):

           ¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí la divisa de la ilustración. La mayoría de los hombres, a pesar de que la naturaleza los ha librado desde tiempo atrás de conducción ajena (naturaliter maiorennes), permanecen con gusto bajo ella a lo largo de la vida, debido a la pereza y la cobardía. (p.1)

¿Por qué no solamente “sírvete de tu propio entendimiento”?, ¿por qué agregarle “ten valor”?, he de considerar que estas preguntas son necesarias ya que, estas dos palabras (ten valor) le dan un sentido completamente distinto, más que para resaltar cuán importante es usar el propio conocimiento, es para reconocer que debe haber de por medio coraje para poder hacerlo. Según Kant, la falta de conocimiento no es el único obstáculo que no permite a las personas salir de la minoría de edad, debido a que, considera que tanto el miedo como la pereza impide a las personas pensar por sí mismas.

Recuerdo que la primera vez que escuché esto fue en la escuela, y siendo honesta, pues no encontraba relación con la sociedad actual, consideraba que esta estaba lo bastante despierta como para no tragar entero, para tener valor de rebelarse ante las posturas propuestas, pero me di cuenta de que no. Desde mi maestro, el más respetado académicamente, hasta yo misma, nos manteníamos en la minoría de edad intelectual que desarrolla Kant. ¿O lo seguimos siendo aún? La verdad es que no sabría qué responder por parte de mi profesor, pero por mi lado, creo que constantemente trabajo en ello, porque la verdad no considero que sea algo de lo cual podamos despojarnos en unos pocos días, es algo con lo que crecimos y aprendimos; indirectamente nuestros padres y profesores nos obligaron a ser sumisos de información, a repetir sin cuestionar y a creer sin analizar.

Y, es por lo que la sociedad no ha cambiado mucho, ¿por qué digo esto? Lo digo porque hoy en día, a pesar de contar con más fuentes de información, la humanidad sigue estando bajo el miedo y la pereza, es que con solo tomarnos el tiempo de observar cómo por la comodidad de aceptar las opiniones por cierta popularidad, se nos dificulta formar con fundamentos nuestros propios criterios, o preferir consumir información rápida y superficial en lugar de dedicar tiempo a pensar de manera crítica, nos podemos dar cuenta que tal vez estamos más lejos que cerca de ser una sociedad ilustrada.

Por: Natalia Torres.

 Referencias

Kant, I. (2007). ¿QUE ES LA ILUSTRACION? Madrid, Alianza.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un padre de familia

¿Cuándo me convertí yo en padre? ¿Cuándo me convertí yo en el sol? Quizás fue esa vez que el mundo que me crió lloró y solo yo pude verlo. Quizás fue esa vez que mi sol se apagó y yo lo abracé. Quizá fue cuando todo mi universo se quebraba a mi alrededor y mi única opción fue sonreír por ellos. Porque, aunque un niño no pueda ayudar a un adulto, lo va a intentar, aunque tenga que entregar su corazón en el proceso. Quizás por eso brillo, quizás por eso no puedo evitar correr al escuchar a alguien llorar. ¿Podré ayudar a todos? La respuesta no importa. Nunca pedí ser padre, realmente nunca quise ser uno, pero últimamente no puedo dejar de pensar que la vida me puso a mí en ese papel y que ni siquiera lo había notado. Hoy, viendo más a fondo mi vida, me doy cuenta de que sí, he tenido la suerte de ver a personas a mi alrededor crecer, personas que cuando las conocí no eran más que pequeños niños buscando un consejo, un amigo, alguien en quien confiar. Sin dudar, fui la mano de esos niño...

El grito de los malditos

Grito sin eco. Así lo sentí. Entrando en lo profundo de la pared, yacía Marx llorando su comunismo: distopía de mierda, mientras un Ruso lo consolaba. ¡Libertad, libertad del hombre por el hombre! Jaula de lobos camuflada en democracia. Democracia social que solo se ve en banquetes de burócratas, camufladas en mártires. Morimos con la ilusión de presenciar el cambio, el gran cambio, cuando ese cambio no existe. Y si pudiera existir, estaría en nuestro yo, nuestro ser. Ese ser que brama por vivir y morir a la vez, en el absurdismo de la vida.   Volteé, y allí estaba. Miraba, sentado en chanclas, fijamente. Gritó. Gritó sin eco: ¡Responsabilidad, responsabilidad existencial! Solo la valentía nos lleva al abismo, y ahí creamos alas. Grito, grito, grito sin eco. Antígona: leyes por la moralidad. Y el resultado: esclavitud y pobreza mental.   Caminaba pensando y tropecé con el sabor de mi mentira. El héroe, el héroe europeo. La fábrica está ya,...

Mi peor enemigo

Todos corren, todos hacen, todos viven. ¿Y yo? ¿Por qué no puedo? A veces intento hacer un esfuerzo por mí, pienso que tal vez esta vez podré correr, crear y vivir al igual que todos. Pero se ve tan lejano. Y más que lejano, inalcanzable. Quería ser artista, pero nunca me sentí lo suficientemente buena. Quería dirigir cine, pero mis ideas me suenan vacías. Quería ser escritora, pero lo que escribo no me sabe a nada, me parece insípido. Siempre hay un “pero” detrás de todo lo que quiero. Pero esto. Pero aquello. Pero yo. Y al final no hago nada, porque los peros me aplastan, o porque mi mente ya me ha vencido antes de empezar. ¿Cuándo voy a hacer algo sin sentir que no valgo? Tengo mil ideas en la cabeza, mil imágenes, palabras, escenas, como si mi mente no pudiera dejar de crear. Pero justo cuando creo que puedo empezar, algo dentro de mí se quiebra. Una voz aparece. Una pequeña sentencia que me dice que no soy capaz. ¿Lo soy? ¿Soy capaz? ¿Por qué siento que no?  Y me dicen floja p...